
PROLAPSO DE VEJIGA E HIPOPRESIVOS
7 de junio de 2024
Endometriosis: Qué aporte hacen los hipopresivos?
3 de septiembre de 2026¿Por qué algunas personas bostezan durante los ejercicios hipopresivos?
Es una situación relativamente frecuente en las clases de Gimnasia Hipopresiva.
La situación suele ser algo así: Una alumna está concentrada en su postura, realiza una espiración prolongada, se aproxima a la apnea o comienza la apertura costal y, de repente, aparece un bostezo.
La pregunta surge de forma natural:
¿Es por falta de oxígeno?
Aunque esta suele ser la explicación más popular, la evidencia científica disponible sugiere que probablemente no sea la causa principal.
El bostezo no parece estar relacionado con una falta de oxígeno
Durante muchos años se pensó que bostezábamos para aumentar la entrada de oxígeno al organismo o para eliminar el exceso de dióxido de carbono. Sin embargo, esta hipótesis ha sido cuestionada por la investigación científica.
Uno de los trabajos clásicos sobre este tema fue publicado por Robert Provine y colaboradores en 1987. Los investigadores analizaron el efecto de respirar aire enriquecido con oxígeno y también aire con mayor concentración de dióxido de carbono sobre la frecuencia de los bostezos.
Los resultados mostraron que modificar estas concentraciones no alteraba significativamente la aparición de bostezos, lo que llevó a los autores a concluir que el bostezo no parece ser una respuesta directa a la falta de oxígeno.
El bostezo y los cambios de estado fisiológico
Actualmente, una de las explicaciones más aceptadas es que el bostezo está relacionado con cambios en el estado funcional del sistema nervioso.
Robert Provine describió el bostezo como un comportamiento que suele aparecer durante las denominadas «transiciones de estado».
Por ejemplo:
- Al despertarnos.
- Cuando comenzamos a sentir sueño.
- Durante momentos de relajación.
- Cuando cambia nuestro nivel de atención.
- Antes de situaciones que requieren concentración.
En otras palabras, el bostezo no parece estar asociado a un estado concreto, sino al paso de un estado fisiológico a otro.
Esta observación resulta especialmente interesante cuando analizamos lo que ocurre durante los ejercicios hipopresivos.
¿Qué sucede durante la práctica hipopresiva?
La técnica hipopresiva combina varios elementos que modifican temporalmente el funcionamiento habitual del sistema respiratorio:
- Trabajo postural y conciencia corporal.
- Exhalaciones prolongadas. ( 4 tiempos)
- Apneas espiratorias.
- Movilidad costal tridimensional
- Aspiración diafragmática
Además de los cambios mecánicos que se producen en la caja torácica y en la musculatura respiratoria, la práctica exige una elevada atención sobre las sensaciones corporales.
En muchos practicantes esto genera una sensación progresiva de calma, concentración y disminución de estímulos externos.
Desde el punto de vista fisiológico, podríamos interpretar que la persona está entrando en un estado diferente al habitual, caracterizado por una mayor atención interna y una modificación temporal de su patrón respiratorio.
El papel del sistema nervioso autónomo
Uno de los aspectos más interesantes es la influencia de la práctica sobre el sistema nervioso autónomo.
Las apneas espiratorias utilizadas en los ejercicios hipopresivos pueden producir una activación simpática transitoria. De hecho, la respuesta cardiovascular durante la apnea suele asociarse a un aumento temporal de la actividad simpática.
Sin embargo, esto no significa que la experiencia global de la sesión sea necesariamente de activación o estrés.
La práctica completa incluye múltiples elementos capaces de favorecer una sensación subjetiva de calma y regulación:
- exhalaciones lentas y prolongadas,
- aumento de la atención corporal,
- reducción del ritmo respiratorio,
- movimientos conscientes y controlados,
Por este motivo, aunque existan momentos puntuales de activación simpática, muchas personas describen una sensación global de relajación y bienestar al finalizar la sesión.
No se trata necesariamente de una contradicción fisiológica, sino de la coexistencia de respuestas autonómicas diferentes a lo largo de la práctica.
La atención corporal puede ser una pieza clave
Los hipopresivos generan un gran trabajo de conciencia corporal. Y favorecen el foco interno y la atención plena.
Durante la práctica la atención se centra en la postura corporal: la posición de la columna, de las escápulas, el eje de gravedad, posición de brazos, de la cabeza, etc…
Se presta mucha atención a la respiración: la movilidad de la parrilla costal en cada inhalación, en la exhalación suave y en 4 tiempos.
La respiración es consciente, la postura de nuestro cuerpo es consciente, se produce por ende, una disminución de los estímulos externos, y nuestra atención se focaliza.
Sabemos que muchas prácticas con estas características generan:
- disminución de la activación emocional,
- sensación de calma,
- reducción del estrés percibido.
¿Debemos preocuparnos si aparece un bostezo?
En la mayoría de los casos, no.
Cuando el bostezo aparece de forma aislada y no se acompaña de síntomas como:
- Mareo.
- Visión borrosa.
- Sensación de desmayo.
- Malestar general.
Suele interpretarse como una respuesta fisiológica normal.
Una interpretación prudente basada en la evidencia
A día de hoy, la literatura científica permite afirmar que el bostezo suele aparecer durante cambios de estado fisiológico y que no parece explicarse principalmente por una falta de oxígeno.
En el contexto de los ejercicios hipopresivos, una interpretación razonable es que la combinación de respiración controlada, apnea, apertura costal y elevada conciencia corporal favorezca la aparición de bostezos en algunas personas.
La gran mayoría de alumno no bosteza durante la clase, pero generalmente refieren sensación de tranquilidad y calma al finalizar la práctica de hipopresivos.
Esto podría relacionarse de la misma forma.
Es posible comprenderlo como una respuesta relacionada con modificaciones del patrón respiratorio y con cambios en el estado funcional del sistema nervioso.

Mi experiencia como Profesora
Los alumnos llegan a la clase siempre con prisa. Terminando una actividad, para iniciar enseguida la siguiente.
La clase los recibe «acelerados» y desconectados de ellos mismos. Su atención está puesta en cumplir tareas, terminar un trabajo, llegar a horario. Muchas veces los observo en un estado de «alerta» o hipervigilancia.
Al cabo de 30 minutos de Clase de Hipopresivos esto ha cambiado por completo.
El foco está puesto en ellos. En su cuerpo, en sus tensiones, en el ritmo respiratorio.
Si bien la Clase de hipopresivos suele ser intensa (a nivel metabólico) su nivel de activación disminuye progresivamente. Su sistema nervioso se calma poco a poco.
La atención se vuelve más interna, la percepción corporal aumenta y la gran mayoría describe una sensación de calma y bienestar al finalizar la práctica.
Quizá por eso no resulta extraño observar fenómenos como los bostezos durante la sesión. Más que una señal de aburrimiento o falta de oxígeno, podrían representar una manifestación de esta transición: desde el ritmo acelerado del día. hacia un estado de mayor conciencia corporal y regulación interna.
Valeria Tracogna
Bibliografía
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